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Camino al cielo: virtud de la obediencia

08/09/2021 . Formações

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La obediencia (del latín Obedire = obedecer) se puede definir como el comportamiento de alguien que se pone en la posición de escuchar. El término obediencia, como la acción de obedecer, conduce a una escucha atenta de la acción, que puede ser puramente pasiva o externa o, por el contrario, provocar una profunda actitud interna de respuesta.

San Juan Pablo II, en la encíclica Veritatis Splendor nos ayuda a comprender mejor cuál sería la virtud de la obediencia lado a lado en nuestro caminar con Dios: “El bien consiste en pertenecer a Dios, obedecerlo, caminar humildemente con Él, practicar la justicia y la piedad amorosa”. El cristiano, en la escucha de la Palabra, en la obediencia a la voz de Dios, en el camino de la fe, discierne entre el bien y el mal, construyendo su vida en comunión con Dios, como dice San Pablo a los Filipenses 1, 10: “Quisiera que saquen provecho de cada cosa y cada circunstancia, para que lleguen puros e irreprochables al día de Cristo”

Uno de los modelos que más podemos encontrar la virtud de la obediencia, además de nuestro Señor Jesucristo, es Nuestra Señora, ella es un modelo total de obediencia a través de su fe, María se ha hecho totalmente obediente a las palabras de nuestro Dios. “¡Aquí está la sierva del Señor! Hágase en mí según tu palabra” (Lc 1, 38).

Trayendo la virtud de la obediencia al día de hoy, podemos ver que vivimos en una sociedad permisiva, donde en la gran mayoría de las personas, estas están centralizadas en bienes materiales, siendo su mayor fuente de placer, sin preocuparse por el significado del pasado y el futuro, se vuelve muy fácil cuestionar cualquier y todo papel de una autoridad.

Ante todas las dificultades de evidenciar la obediencia y su valor, es necesario enseñar a los niños a pensar antes de actuar, especialmente en las consecuencias de sus acciones. El desarrollo de la virtud de la prudencia y una serie de capacidades – sobre todo la capacidad crítica- pondrá a los niños en una mejor posición para distinguir entre lo que es verdadero y lo que es falso, entre lo bueno y lo malo, entre una autoridad que debe ser obedecida y un manipulador que busca propósitos ajenos a la superación personal.

La experiencia de la obediencia desde pequeños es necesaria, solo así podremos entender qué es esta virtud, cómo actúa en nuestro ser y cómo tiene la capacidad de liberarnos de muchos males que pueden ser colocados por el mundo a nuestros modo. La obediencia apoya la fortaleza y la perseverancia.

¡Todo por Jesús, nada sin María!

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